Viernes 08 de Abril de 2016

ADICCIONES: Terminamos la semana compartiendo con ustedes el testimonio de Matías quien llegó a Fundación Manantiales para cambiar su vida.


Mi nombre es Matías, tengo 22 años y estoy internado en Fundación Manantiales hace 7 meses. Tuve que llegar a un punto máximo en mi vida que es recuperarme porque no era una persona feliz.

 Todo comenzó  cuando tenía 16 años y empecé a tener juntas inadecuadas para que me llevaron al consumo de marihuana. Veía que las drogas era algo común y sin darme cuenta aumentaba cada vez más mi adicción. Al tiempo conocí a una chica con la que pasamos cosas muy lindas yo intentaba centrarme más en ella que en mi consumo de cannabis, intentaba no depender de esa droga. Al principio en mi familia y el de futbol estaba todo bien, me gustaba la vida que llevaba, pero sin darme cuenta empezaron a haber muchas discusiones en mi familia, con la familia de mi novia hasta que se llego a un punto que personas nos quisieron apartar y lo lograron.

En ese momento me sentí solo, ni mi familia me importó, que era lo único que tenia. Quede solo y mejor dicho es lo que sentía. Busque morir, estaba tan mal y fui derecho a eso que nombren Pasta Base, sin darme cuenta y en poco tiempo me hice adicto, empecé a perder todo, a hacer sufrir a mi familia. Me llegó la noticia que la chiquilina estaba embarazada y que iba a tener una hija, intente mejorar, intente verla porque ella fue lo mejor que me paso en la vida; pero seguía luchando, enganchado y encerrado en esa maldita droga y muchas otras; me quería morir estaba preso de la maldita droga que no me dejaba ser feliz.

Al estar así no pude verla más, poca gente me quería, mis hermanos me abrieron la puerta. Hice mil cosas, estuve al límite de estar hoy allá adentro. Estaba perdido en un mundo solitario. En agosto de 2015 me interne en la Fundación Manantiales, mi vida empezó a cambiar.

Recuperé muchas personas que le hice mal me di cuenta que estaba enfermo que no podía seguí así y que yo SI PUEDO SER FELIZ, que soy capaz y que tengo una familia que me apoya. También lucho por mi hija, para ser un padre amable y me siento muy capaz. Hoy día valoro todo lo que tenía y no aprovechaba, disfruto de mi madre, padre y hermanos estoy recuperando a mi mismo para yo sentirme bien y a los que me rodean y me apoyan estén bien. Mi familia está muy orgullosa de pude salir de ese pozo que nada veía. Me hizo bien abrir los ojos y luchar por lo que quiero y ver sonreir a todos que los hice llorar, se lo merecen.

 

Hoy día tengo 217 días limpios y estoy contento conmigo. Me di cuenta que nunca es demasiado tarde, aprendiendo de mis errores y a seguir viviendo el día a día; Difícil no imposible.