Viernes 18 de Marzo de 2016

ADICCIONES: Compartimos con ustedes el testimonio de Rodi quien llegó a Fundación Manantiales para cambiar su vida.


 

Me llamo Rodi  tengo 31 años  y llevo 15 años de consumo. Mi etapa de consumo empieza a los 11 años cuando probé alcohol, y luego seguí con cigarrillos; yo siempre estaba con un grupo de gurises más grandes que yo que se juntaban en la cuadra, siempre me gustó estar con gente más grande.

En la escuela era fatal, era regular o deficiente en conducta: me escapaba de la escuela y de mi casa, no le hacía caso a mis padres. A los 14 o 15 años consumí mi primer cigarrillo de marihuana y ahí empezó realmente mi etapa de consumo; iba al liceo drogado, me drogaba antes y después, también le hacia la vida imposible a los profesores aunque en algunas materias me iba bien.

En ese tiempo yo me había mudado al interior y se me hacía muy difícil encontrar droga, y fue cuando comencé a consumir alucinógenos. En mi casa estábamos mi padre, madre, hermana y yo. Mi padre era alcohólico y siempre había problemas, discusiones y todo eso y cuando empezaban a pelear mis padres yo me iba y terminaba con algunos amigos drogándome, ya era mi escapatoria. Crecí en un clima tenso mis padres vieron que yo ya me estaba convirtiendo en un adicto y ya no estudiaba ni trabajaba y empecé a robar. A lo primero me iba bien pero fui creciendo hasta que cumplí la mayoría de edad y estuve en prisión con 18 años por robo.  Luego de eso, en vez de aprender de mis errores salí peor.

Sabía que estaba mal, que estaba destruyendo a mi familia y me termine yendo de mi casa y empezó una nueva vida. Empecé a trabajar en la construcción, me entusiasme con el trabajo se me iban abriendo las puertas con ofertas de trabajo y yo no las despreciaba pero igual el consumo no paraba.

Crecí en lo laboral muchísimo pero no me servía,  porque me manejaba en un ambiente donde vivía de día y muchas horas en el día consumía demasiado y no aguantaba la perdida de mi viejo estando lejos consumía cada vez mas.

Un día con insistencia de mi familia y con ganas de dejar todo ese ambiente me decidí internar en Manantiales y en este momento llevo 237 días limpios, he cambiado algunas actitudes y otras las estoy cambiando y trabajando para cambiarlas. Hoy en día disfruto de mi hijo más que nunca; he podido disfrutar de la cara mi cumpleaños y las fiestas he ganado confianza de mi familia y me he perdonado muchísimas cosas pero cuesta  y estoy recuperando muchísimas herramientas para el afuera. Cuando termine el tratamiento quiero trabajar para mantener a mi familia y ser un padre, yo en lo personal me siento un padre orgulloso de lo que estoy haciendo hoy en día tratando de recuperar mi vida y vivir sano.