Viernes 22 de Febrero de 2013

Cómo la cocaína terminó con la vida del Facha Martel


Los excesos, a fin de cuentas, se pagan. Adrián “Facha” Martel sabía eso a partir de los escándalos y los problemas de salud, que terminaron quitándole la vida en la tarde de ayer.

Por ello, desde hacía varios años aprovechaba cada oportunidad que le daban los medios para contar su experiencia con las drogas y advertir a los jóvenes que no consuman.

Martel se encontraba internado desde hace tiempo en el sanatorio de la Providencia por problemas de salud. El actor de 65 años, había sido hospitalizado en octubre pasado, para someterse a una operación de cadera. Pero su estado general no era el mejor ya que dos meses atrás había sufrido dos infartos y tenía problemas renales, producto del abuso de la cocaína, que en su caso empeoraba combinada con el alcohol.

Sobre el estado de salud del comediante, su médico, Alfredo Cahe, había dicho: "Está delicado. Tiene problemas renales y cardiovasculares. Cuando uno tiene que realizar un reemplazo de cadera, estos detalles deben estar compensados, caso contrario no puede llevarse a cabo. Habíamos acordado varias fechas de intervención, pero siempre se descompensaba por algún motivo."

La cocaína es un potente activador de los sistemas simpático y dopaminérgico. Las principales complicaciones asociadas a su consumo son de índole cardiovascular y renal.

 

La hipertensión arterial de difícil control farmacológico asociada a distintos grados de insuficiencia renal, es una de las manifestaciones más graves secundarias al uso de cocaína. En este sentido, la reversibilidad del proceso tras el control de la hipertensión es una situación poco frecuente.

 

Las complicaciones más importantes asociadas a su consumo son de índole cardiovascular, incluyendo infarto de miocardio, arritmias, desvanecimientos, muerte súbita, arteriosclerosis coronaria y aórtica precoz, ruptura de aneurismas intracraneales e infartos cerebrales.

 

Los efectos adversos descritos en el riñón son: el fracaso renal agudo con o sin rabdomiolisis, la precipitación de crisis renales en la esclerodermia, y la hipertensión arterial (HTA) de difícil control farmacológico con distintos grados de insuficiencia renal asociada, requeriendo en muchos casos de diálisis periódica.

Las investigaciones también han demostrado que existe una interacción potencialmente peligrosa entre la cocaína y el alcohol. De hecho, de las muertes ocasionadas por la combinación de dos drogas, las que ocurren más comúnmente son las ocasionadas por la combinación de la cocaína con el alcohol.

 

Fuente:

-Diario La Nación

-National Institute on Drug Abuse (NIDA)

-Revista Nefrología